


Cuando me propusieron dar una charla en el Brut sobre mi proyecto VULCAN, lo primero que sentí fue pánico. Una mezcla extraña entre emoción y miedo, la típica invitación a salir de la zona de confort que uno nunca espera, pero que llega.
Dar visibilidad a un proyecto al que le he dedicado tantas horas me emocionaba tanto que la respuesta solo podía ser un ¡Sí rotundo!
Acabé aferrándome a las típicas frases que siempre me han parecido un poco ridículas: “Hazlo. Y si te da miedo, hazlo con miedo.” Pero ojo que funcionan…
Y así terminé en Barcelona, repasando mi presentación delante del DHUB, con un torbellino de emociones solapándose.
La experiencia fue mucho más que una charla: fue un recordatorio de todo lo que soy capaz de hacer, incluso en los momentos en que yo misma lo dudo.
Gracias infinitas

