Ecodiseño y narrativa: el proceso detrás de VULCAN

Hola a todos, soy Andrea Muñoz Rubio, diseñadora estratégica de packaging.

Imagino que recordaréis esta imagen. Fue el 19 de septiembre de 2021, cuando el volcán Tajogaite entró en erupción en La Palma.

Durante 85 días, la lava arrasó casas, cultivos y memorias.

Fue devastador… pero también nos recordó algo esencial: cada desastre, aunque destructivo, es también un acto de renovación.

Con el paso del tiempo, la lava se convierte en suelo fértil. Y las cenizas, que parecán un final, son en realidad el inicio de nueva vida.

Esa dualidad entre destrucción y regeneración me inspiró profundamente.

De ahí nace VULCAN: una marca de cosmética volcánica sin género, situada en La Palma.

Que no solo cuida la piel, sino que cuenta una historia de resiliencia, sostenibilidad y regeneración.

El nombre combina dos raíces: Vulcano, dios del fuego y de los volcanes.

Can, de Canárias archipiélago al que pertenece La Palma.

Siempre he creído que el packaging es el soporte publicitario más poderoso.
No solo protege: proyecta.
No solo envuelve: comunica.

El verdadero reto de este proyecto fue demostrar que un envase puede trascender su función para convertirse en símbolo, memoria y relato.

He dedicado parte mi vida al diseño estratégico de packaging, a su investigación y desarrollo, convencida de que detrás de cada envase nuestra historia es capaz de conectar con el consumidor.

¿Vosotros también creéis que un envase es capaz de emocionar? Porque yo creo profundamente que sí.

Y quiero que recordéis esta frase: En un mundo saturado de estímulos visuales, lo que se siente es lo que se recuerda.

Los retos a resolver en mi proyecto fueron los siguientes:

¿Cómo podemos lograr que el diseño de un packaging sea algo más que un envase y se convierta en narrador?

¿Cómo podemos diseñar una marca de cosmética genderless, en un mercado que suele estar muy marcado por estereotipos de género?

¿Cómo podemos transformar la adversidad (esas cenizas) en una oportunidad real para la isla?

Cada decisión de diseño que tomé en VULCAN responde a todas estas preguntas:
1- VOLCAN: El packaging es piramidal, inspirado en la geometría de los volcanes de la isla. Generando consistencia en nuestro storytelling.


2- GENDERLESS: su interior lleno de color que representa la vida que renace. Una gama cromática que no entiende de géneros ni etiquetas.


3- LOCAL: es un proyecto que retorna a la isla. ¿Cómo? La producción es local, se realiza en La Palma, colaborando con artesanos locales.
Y un porcentaje de las ventas se destina a proyectos de reforestación en la isla.

Desde un enfoque de diseño estratégico, analicé cómo integrar criterios de sostenibilidad en el proyecto e implementé una solución estructural que optimiza costes y materiales mediante la reutilización de un único troquel.

El packaging exterior envuelve al producto y está compuesto por dos piezas: base y tapa. La misma estructura exterior se reutiliza en toda la gama, priorizando la sostenibilidad en la producción. 

Esta solución permite optimizar materiales y procesos sin comprometer la funcionalidad.

La experiencia de unboxing está diseñada para sorprender al consumidor con un impacto visual vibrante y lleno de color.

Vulcan no es solo una marca de cosmética, es una historia de resiliencia y sostenibilidad. Es una declaración de principios.
Porque no hay luz sin oscuridad, ni renacimiento sin transformación.
Su diseño y estrategia es una herramienta de regeneración económica, social y medioambiental.

En nuestro manifiesto lo dejamos claro:


Somos la fuerza de la naturaleza en su estado puro. Celebramos lo indomable, lo ancestral, lo auténtico; capturamos la esencia de la tierra volcánica y la convertimos en experiencias sensoriales que renuevan la piel y ayudan a mejorar la economía de nuestro territorio.

El packaging de VULCAN se convierte en el narrador directo de nuestro storytelling.

Su forma piramidal evoca al volcán.
Por fuera transmite sobriedad y fuerza.

Pero al abrirlo, el interior revela un mundo de color, energía y vida.

Cada apertura es un ritual: un recordatorio de que tras la oscuridad siempre hay renacimiento.


Este proyecto defiende una idea clara: el envase es publicidad en estado puro.
Táctil, inmersivo, emocional: el lugar donde consumidor y marca se encuentran cara a cara.

Nuestros envases secundarios están fabricados en vidrio soplado por artesanos de la zona.

Cada pieza es única, imperfecta y humana, reflejo de las manos que la crean.
Los tapones, biodegradables, completan el círculo: materia que vuelve a la tierra, cerrando el relato de un producto pensado para emocionar sin dejar huella.

Cada envase es un tótem. Un objeto de cuidado y poder. Una pieza que no solo contiene, sino que transmite la fuerza del volcán en distintas formas de energía.

El claim que acompaña a la marca lo dice todo:
#Raíces de lava, fuerza de vida.


Porque creemos que la fuerza de la naturaleza no entiende de géneros ni etiquetas: es universal, poderosa y compartida.

En redes, nuestra marca no habla de productos: habla de valores.
Cada hashtag es una declaración y cada imagen un fragmento de identidad que genera conexión y pertenencia.

Gracias por acompañarme en este viaje.
Me encantaría que a partir de hoy, cuando tengáis un envase entre las manos, lo veáis no solo como un objeto, sino como la oportunidad de contar una historia capaz de transformar.

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